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miércoles, 25 de noviembre de 2015

Calladita NO estás más guapa.

Hoy, 25 de noviembre, es el día internacional contra la violencia de género. Un día que me afecta de lleno, que me apena que exista porque odio la violencia, sea hacia quién sea.

                       


Yendo a por Diego al colegio, me ha pasado algo que nunca me había pasado. Iba sola, estábamos todos los padres y madres esperando a que salieran nuestros cachorros, y la puerta del colegio estaba cerrada... De repente se pone a sonar por los altavoces la canción de Ella - Bebe. La había oído más veces, pero nunca escuchado... He roto a llorar, sola... Los demás padres me miraban estupefactos mientras yo me tapaba y retapaba con el abrigo y con la capucha, me moría de vergüenza, nadie entendía que estaba pasando, ni yo misma.
Cuando ha acabado la canción, los niños del colegio han hablado, han hecho un discurso con el que ya yo me he perdido entre lagrimas.


Un hombre participa con su familia.
Un hombre respeta la opinión de su familia.
Un hombre, protege a su familia.
Un hombre, quiere a su familia.
Un hombre quiere, no maltrata.
Si un hombre me controla, no me quiere.
Un hombre nunca olvida lo que quiere.
Un hombre, nunca pega a su mujer.
Un hombre, es consciente del daño que hace.
Un hombre quiere, no maltrata.
Si un hombre me controla, no me quiere.
Un hombre, sabe escuchar.
Un hombre, tiene un corazón muy grande.
Un hombre, apoya a su mujer.
Un hombre no tiene que ser rico y fuerte para ser una gran persona.
Un hombre quiere, no maltrata.
Si un hombre me controla, no me quiere.
Un hombre, limpia su casa.
Un hombre, cocina.
Un hombre, se viste como quiere.
Un hombre, llora.
Un hombre, expresa lo que siente.
Un hombre quiere, no maltrata.
Si un hombre me controla, no me quiere.
Una familia se respeta.
Yo tomo mis propias decisiones.
Yo soy libre.
Mi padre es el mejor padre del mundo.
Somos iguales.




El video está aquí, sonaba por los altavoces y yo solo quería irme a mi casa, estaba emocionada, estaba reviviendo cosas que no me gustan, estaba pensando en hace 4 años y medio cuando estaba en ese bucle de infelicidad y terror, en hace 3 años y medio cuando fui a poner la denuncia, en hace 3 años cuando nació Diego, y en hace 2 cuando apareció Néstor. Los pensamientos se me agolpaban en la cabeza, malos, buenos... Y las lágrimas no podían dejar de caerme. A los 5 minutos salió Diego y lo abracé fuerte e hice bomba de humo y me fui. ¿Hormonas? Creo que esto que me ha pasado hoy me hubiese pasado sin necesidad de estar embarazada. Muchos traumas, muchas heridas, muchas cicatrices que tardan en borrarse, pero ¿sabéis qué? Se borran.

Cuando me abrí el blog, mi objetivo era ayudar a mujeres que estuviesen en mi misma situación, y he cumplido mi propósito y espero seguir cumpliéndolo. Son decenas los mensajes que me llegan por post, de todo tipo, pero prima muchas veces el de la mujer maltratada. Les cuento mi historia, y les doy ese halo de esperanza que me hubiese gustado que me dieran a mí en su día, ya que yo corté todo por Diego, pero seguí siendo infeliz hasta que apareció Nestor y me enseño que lo normal no es lo que estaba viviendo, es lo que estaba por llegar.

Se puede ser feliz, sola, acompañada, con hijos, sin hijos... Después de todo eso, de todo lo malo. LOS MEJORES COMIENZOS VIENEN DESPUÉS DE LOS PEORES FINALES. 
Y no hay nada más cierto que eso.

Como cada 25 de noviembre, siempre salen los mensaje de gente que dice que también hay hombres maltratados y mujeres maltratadoras. POR SUPUESTO. Es un realidad innegable, pero más realidad es que por cada 60 mujeres asesinadas hay un solo hombre. No nos morimos, nos están matando, y este año está siendo desastroso, horrible... Que en un fin de semana se junten 4 asesinatos a manos de la violencia de género es escalofriante y nos hace pensar en qué va a ser de nuestros hijos y de nuestras hijas.

Y no solo se engloba a la violencia física, la psicológica es casi que peor. 
Recuerdo aquellos moratones que aunque llevara pantalón largo me cubría con litros de maquillaje, no quería ni vérmelos yo. O la sangre que me limpiaba con la manga de la camiseta... Pero eso se cura, se quita... Lo que no se va es el recuerdo... Cuando me quitaba el móvil para que no llamara a nadie y me encerraba con llave para que no me fuera, cuando tenía que abrir la ventana del sexto piso en el que vivía para pedir ayuda gritando por ella, y en tal que me oía me empujaba a la cama y cerraba corriendo, cuando me escupía, me insultaba, me amenazaba o lo que era peor, amenazaba a mi familia. Recuerdo el tener marcado en el movil el 016 y el no tener valor para pulsar la tecla verde. Recuerdo como si fuera ayer que pensaba 'lo quiero dejar, pero sé que no tengo valor' por supuesto que tengo valor, por supuesto que todas tenemos valor, solo hay que buscarlo y pedir ayuda, porque NO ESTAMOS SOLAS.
Yo caí en una depresión de la que aún no he salido, pero llegará el día en que lo haga.


                         


También quiero hacer hincapié en algo que a mí me ayudó muchísimo a la hora de sobrellevar esa situación, existen unas organizaciones que se llaman CAVIS, yo iba al de Murcia capital (C/Jabonerías Nº10, 1ºB) en ellas tienes desde orientadoras hasta psicólogas. Estuve yendo meses y meses y cada visita me ayudaba un poco más, solo hay que llamar y pedir cita previa, es gratuito y las mujeres que lo llevan son una maravilla.

Yo tengo fé en que dentro de 20 años, la generación de nuestrxs hijxs, va a ser muy diferente. Veo a la gente más volcada con este tema, más conciencia en educar a los niños a no matar y a las niñas a no ser matadas. Espero no equivocarme, espero ver cómo mi hijo es un hombre ejemplar que no tocará ni a una mosca.

A las mujeres, hombres, que me lean y estén pasando algo así, aquí estoy para hablar, para ayudar, para apoyar. Necesitamos parar esto, y solo hay una manera, y está en nosotrxs.

jueves, 19 de noviembre de 2015

La búsqueda de Minipunto

Nosotros, Néstor y yo, siempre hemos sido muy familiares, a los dos nos encantan los niños desde siempre, y nuestro sueño es crear una familia grande, que siempre haya jarana en casa.

Cuando llevábamos 6 meses de relación nos casamos por lo civil, ahí ya hablábamos de darle un hermanito a Diego, pero ambos teníamos trabajos en los que estábamos todo el día fuera, estábamos preparando la boda bonita y nuestros sueldos iban íntegros a ese gastazo, no obstante, tampoco estábamos poniendo medios para evitar un embarazo, sólo que no estábamos buscando a conciencia.

En septiembre de 2014 nos casamos, y seguimos igual, pero en noviembre nos fuimos de viaje de novios y en una de las cenitas románticas en el Caribe lo hablamos seriamente y decidimos empezar a buscar de verdad.
Yo ya tenía un hijo biológico que además había venido poniendo mil medios, soy una mujer joven, sin malos hábitos y él lo mismo, deportista, cuidadoso... Pensábamos que volveríamos embarazos de la luna de miel. Al llegar a España se lo dije a mi madre y se puso muy contenta, pero me dijo que no nos ilusionáramos que a veces las cosas tardaban en llegar. Nosotros a nuestra bola porque nos hacíamos super fértiles. Varios días después tuvimos la primera decepción, que puede que sea la que más duele; había llegado la indeseable.
Nos mudamos, y siguieron pasando los meses, todos con sus correspondientes retrasos y desilusiones. Cuando llevabamos 4 o 5, decidimos ir al médico de paga, ya que en la seguridad social no te hacen caso hasta que llevas 2 años intentándolo, nosotros somos así de ansias.
Fuimos cuando de hecho, tenía un retraso de casi dos meses, y me hicieron una ecografía. Ahí no había embrión ni nada, solo unos ovarios totalmente enquistados de ovulos sin madurar, tenía SOP.
No es algo grave ni nada por el estilo, es que yo no ovulo, puedo tirarme meses, hasta el año incluso sin hacerlo, pero yo rompí a llorar... Me estaban diciendo que el problema era yo, cuando ya dábamos por hecho que no éramos ninguno o a lo peor, era Néstor.
Total, que el gine me dijo que aún así había que hacerle pruebas a Nés, que nos iba a costar más pero que lo íbamos a conseguir.
Sablazo tras sablazo de dinero, él estaba perfecto, una calidad y cantidad muy por encima de la media, y yo cada vez estaba más hundida.
Las que eran mis amigas empezaron a quedarse embarazadas cuando ellas decían que no querían más hijos, y yo no me alegraba, me sentía la peor persona del mundo... ¿Por qué quién no busca, encuentra, y yo que me estoy rompiendo el alma no puedo? Lloraba mucho y tenía mucha ansiedad, cosa que el médico me hizo ver que es completamente normal. Cuando deseas tanto algo, y no se consigue por tu culpa por motivos ajenos a ti... La cosa duele, y mucho.

Todo se complica, se tuerce, lo peor estaba por llegar.
Justo al mes siguiente de tener todas las pruebas, me ingresan en el hospital por un dolor abdominal indescriptible. Me diagnostican una hidrosalpinx... Mi trompa izquierda no estaba bien, estaba infectada y se había desplazado de su sitio, si la medicación no me hacía efecto en los próximos días tendrían que operarme y me quedaría sin ella.
Gracias al cielo no fue así, pero cuando me curaron, al decir que estábamos buscando bebé, me dijeron que cuando lo consiguiera y me saliera el positivo, tenía que ir al médico rápido para que me mandaran una eco de control antes de tiempo, porque tenía dobles posibilidades de un embarazo ectópico, y que si así era, tendría que perder al bebé o podría perder yo la vida.
Caí en un cuadro de ansiedad muy gordo, tuvieron que medicarme y tuve que ir al psicólogo porque esto me estaba afectando demasiado. No podía creer que eso me pasara a mí, no podía creérmelo, si yo ya era madre, ¿Qué me estaba pasando ahora? No lo entendía.
Tuve varios controles por lo público y lo privado y todo estaba en su sitio por fin.
Al mes siguiente, cuando ya estaba mejor, volvimos al ginecólogo, y me dijo que como ya eran muchos meses sin ovular, que tenía la opción de inducirme la ovulación con Omifin. Firmamos todos los consentimienos, tenía posibilidades de embarazo múltiple, hiperestimulación de los ovarios... Pero nosotros queríamos ser padres de nuevo, así que firmamos y a esperar.



Como todo estaba reciente teníamos que esperar dos reglas. Había pasado una, y estaba en la cuenta atrás para conseguir un embarazo natural, sin forzar al cuerpo... Tenía un mes.

Gracias a una amiga, me informé con su ayuda del método sintotérmico para buscar embarazo. Me estuvo ayudando día sí, día también, me pasaba artículos, me explicaba... Yo estaba super reacia, me veía ya induciendo y no creía que ya pudiera ser natural.
Éste método consiste en tomarte la temperatura basal (vía oral o vaginal, aunque vaginal es más precisa) al despertarte, siempre a la misma hora, sin levantarte de la cama, tumbada y sin haber hecho ningún movimiento brusco. Tu temperatura generalmente es constante, varía en una décima o dos, si ovulas, sube de golpe, de dos a cinco décimas y se mantiene alta hasta que finaliza el embarazo si lo has conseguido, o hasta el momento de la menstruación. Si llevas más de 16 días con la temperatura 'alta' es muy posible que estés embarazada. Las temperaturas hay que anotarlas en una gráfica, que antes de todas las moderneces que existen te hacías tú misma. Ahora hay aplicaciones como Sympto, que es la que yo utilizaba, para anotarlo todo.
También hay que estar muy atenta al moco cervical, si éste es blanco y espeso no estás en días fértiles para nada, porque impide a los espermatozoides llegar al óvulo. Cuanto más transparente sea mejor, porque así hace de conductor y los ayuda, y si tiene textura 'clara de huevo' transparente y elástico es que es el momento idóneo para mantener relaciones sexuales (o evitarlas, que también se utiliza este método como antibaby).
Esta foto me ayudó bastante:


Normalmente, se dice que las mujeres ovulamos a mitad de ciclo, sobre el día 14, pero eso no es así, conozco muchos casos de amigas que ovulan muy tarde. A mí, la temperatura me subió el día 22 del ciclo, mi temperatura de normal era de 36,4-36,5º, de ahí a que cuando vi 36,9 no me lo podía creer...
Se complementó con mi clara de huevo, así que estaba bastante claro: Estaba ovulando después de casi un año sin hacerlo.



No quería hacerme ilusiones, pero era imposible, yo tenía una intuición, Néstor y yo sabíamos que estaba embarazada, lo sabíamos... Seguí todos los días y mi temperatura no bajaba, llegaba a 37º, recuerdo que él desde su trabajo me mandaba mensajes a diario diciéndome '¿Cómo está la tempe esta mañana?' era una ilusión constante... 2 días antes de tener una falta no me pude aguantar y me hice un test de embarazo, de los de tiras, que pedí un paquete de 5 por Amazon.




Estábamos Diego y yo, y mi amiga por teléfono. Yo veía dos líneas, una de ellas super tenue, pero ahí estaba. Ella me mandó a la farmacia a por un ClearBlue digital, para quedarnos seguras...




Embarazada 1-2 semanas. Escribo esto y tengo los vellos de punta y los ojos llenos de lágrimas de emoción, no puedo evitar recordar ese instante... Llorando abrazada a Diego, diciéndole que iba a ser el mejor hermano mayor del mundo. Le pasé el test a mi chico que estaba trabajando, y le faltaron patas para salir corriendo a celebrarlo con nosotros. Como veis, desde el primer momento él dice que es una niña:




No obstante, como no me lo creía del todo, seguí haciéndome los test que tenía por casa en los días posteriores, y veía como subía la hormona HCG, cada vez se marcaba más la línea izquierda de los test:


Le estamos muy agradecidos a nuestra amiga, porque no solo me ayudó a conocer mi cuerpo, mis ciclos... Nos ayudó a que me quedara embarazada, y es algo que ni con todo el oro del mundo podríamos pagarle.

Luego vinieron las noches en vela por lo del embarazo ectópico, así que me hice una eco de 4 semanas en la que se vio el saquito dentro del útero. Qué palabras más dulces, dentro-del-útero. Ahí estaba nuestro Minipunto, porque era eso, un píxel, un puntito... y Ahora es unx gorditx de 650gr...



Todo llega, la vida me lo demuestra a diario, ya sé para el siguiente como va todo esto, como actuar, que quizá llegó en el mejor momento, aunque nosotros lo deseáramos meses antes. Todo esto hizo que me enamorara aún más de mi marido... Estuvo en las duras y en las maduras, a mi lado, sin dejarme caer, en el hospital, en las ecos, en todo. Se volcó conmigo, y mi corazón se volcó aún más con él.
Como sé que me vas a leer, me despido diciéndote que eres el hombre de mi vida, y que gracias por quererme como lo haces, tan bonito, tan sincero, tan incondicional. Te amo, Néstor.


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Me abro, os cuento mis miedos más profundos.

Noviembre, 23 semanas y media de embarazo, ha llegado el frío, ha salido la barriga, el bebé no para de moverse, y veo la llegada de Minipunto cada vez más cerca.

Cuando estábamos en plena búsqueda de embarazo ya pensaba en los miedos que me iban a aflorar cuando lo consiguiera, pero cada vez se están haciendo más fuertes, a medida que crece el amor, crece el miedo con él.

Tengo una familia que para mí es perfecta, preciosa, única, irremplazable. Mi marido me ama tanto como yo le amo a él, y nuestro hijo nos ama cada día más.
Vivimos felices, Diego se bebe los vientos por su padre y por su familia paterna, los adora en proporción a lo que ellos lo adoran a él, es todo como siempre soñé... Pero ahora entra un nuevo jugador a nuestro equipo, un jugador que tendrá la sangre de todos, fifty fifty, será una mezcla preciosa de dos familias super unidas.

¿A qué temo? A que nunca he vivido algo así, y tampoco conozco a nadie que esté en mi lugar -por favor, si me lees y te identificas házmelo saber, necesito alguien que me entienda-. Diego para mí es lo primero en todo, es mi vida, mi amor, y temo que se sienta desplazado inconscientemente porque la sangre tire más.
Quien conoce a Diego sabe que es imposible no quererlo, IMPOSIBLE, tiene una bondad y un cariño que enamora, y no es porque sea su madre -que también- es porque todos los que lo han conocido lo dicen. Es un niño que te lo da todo a cambio de nada...
Quizá no me explique bien, pero estoy atemorizada porque su familia paterna tenga cierta preferencia por la maravilla que llevo dentro... Esto lo he hablado con todos y todos me tranquilizan diciéndome que es imposible querer más a alguien de lo que ya quieren a Diego, y la tranquilidad me dura unos días hasta que se me olvida la charla y los pensamientos más negativos vuelven a mi cabeza.

Yo siempre, desde pequeñita, he querido adoptar, y sé que en mi caso el amor nacido del corazón sería igual que el nacido de mi vientre... Pero no me puedo meter en la cabeza de la gente y saber lo que ellos sienten/piensan. Sé también que ellos son sinceros, que adoran a Diego, que darían lo que fuera por él, lo que fuera. Pero también sé que nunca han vivido lo que van a vivir ahora y que esto es tan nuevo para mí como para ellos. Seguramente, dentro de 3 meses y medio, cuando nazca Minipunto, lea esto y me ría de los miedos sinsentidos, pero ahora mismo, por las hormonas, porque tengo tiempo para pensar, porque estoy super negativa... Es lo que me preocupa.

Otra cosa que me inquieta es el momento del parto. Néstor hizo hace tiempo un curso de eso, y se devora mil vídeos de partos con toda la ilusión del mundo. Pero ver un expulsivo no es lo mismo que estar al pie del cañón todas las horas que dure la dilatación. Mi primer parto fue horrible, lo cuento aquí. No soy nada agresiva, NADA, pero en ese momento el dolor me dominaba y pegaba a la gente, insultaba, chillaba, hablaba mal... Néstor no me conoce así, creo que no podría imaginarme así... Pero yo si me he visto y parecía que me estuviesen matando.
Intento concienciarme de que son dos situaciones totalmente opuestas, ahora estoy rodeada de amor y calor, y hace 3 años solo pensaba en lo desgraciada que era por no tener lo que todas las compañeras que estaban dilatando conmigo tenían. Creo que yo solita hice que mi parto fuera traumático, no estaba en lo que estaba y no paraba de lamentarme por lo que me había tocado vivir en vez de disfrutar del momento que me cambiaría la vida.

El postparto también me aflige y no dejo de darle vueltas. Yo sí sé lo que es no dormir del tirón por tener que amamantar cada 2-4 horas. Pero Nés no lo sabe... Yo sí se lo que es llorar de desesperación por no poder calmar los cólicos de un bebe que no deja de llorar porque no se sabe expresar de otra manera. Él no. Yo si sé que las hormonas se vuelven unas cabronas y que todo te molesta en esos momentos, sé que me volvía insoportable y que hasta el aire que rozaba mi carita me ponía de mala leche. Él no.
Pero me tranquiliza que nadie nace enseñado, que el camino se hace andando, que yo sé que todo compensa, claro que compensa, compensa MUCHO. Sus primeras sonrisas hacen que todo se olvide, todo.

Está siendo un embarazo soñado, tener a tu mitad al lado compartiendo 100% esta experiencia es... inexplicable.
Estoy deseando ver al bebé, saber si será niño o niña, si se parecerá a papá o a mamá, si será peludo o pelón... Pero no quiero que acabe la gestación por dos motivos, todos los miedos que arriba explico y lo maravillosísima que está siendo esta etapa.